Este proceso generalmente tiene lugar dentro de un biofiltro o torre de desodorización , donde el gas pasa a través de un lecho lleno de medios filtrantes (p. ej., roca volcánica, carbón activado o materiales sintéticos) colonizados por microbios beneficiosos. Estos microorganismos metabolizan los compuestos olorosos y los convierten en CO₂, agua y otras sustancias inofensivas.
Ventajas clave:
Control de olores sostenible y libre de químicos
Eficiencia de eliminación de olores > 95%
Bajo costo de operación y mantenimiento.
Sin contaminación secundaria
Adaptable a diferentes tasas de flujo de aire y niveles de contaminantes.
Cumple con los estándares ambientales internacionales.
Aplicaciones comunes:
Plantas de tratamiento de aguas residuales municipales
Estaciones de tratamiento y secado de lodos
Plantas de procesamiento de residuos orgánicos y residuos alimentarios.
Explotaciones ganaderas y zonas de almacenamiento de estiércol.
Instalaciones de biogás y compostaje
Fábricas químicas y farmacéuticas.